Fuegos, los justos para que huela un poco a pólvora
Al comienzo de este artículo quiero dejar claro dos cosas, primero, que respeto que cada uno que quiera dé dinero para fuegos en las Fiestas, es suyo, y lo gasta en lo que considera mejor; y segundo, personalmente, en estos momentos de crisis no daría para fuegos ni un euro mientras haya familias con necesidades en nuestro municipio. El Ayuntamiento anunció hace unos días que por la disminución de ingresos para la Fiestas de La Virgen recortaría en todo lo que no fuera imprescindible. En el caso de los fuegos artificiales para la procesión de hoy, día 14, decidimos pasar de 6.000 euros (3.000 que tirábamos en el Refugio Pesquero y 3.000 a la entrada de La Virgen, en la Basílica), a 400 euros en total, 200 y 200.
Se trataba de hacer algo testimonial para dedicar la mayor parte de nuestro presupuesto a la compra de alimentos para la Romería Ofrenda que, también, se celebra hoy a partir de las 4 de la tarde.
No soy religioso pero me considero cristiano, entendido por aquel que admira a Cristo, sus sacrificios y enseñanzas y hace por comportarse como tal. Creo en la imagen de la Virgen de Candelaria, porque me he criado muy cerca, he vivido su Festividad desde que nací y es algo más que un símbolo religioso, supone parte de nosotros, forma parte de nuestra cultura, nuestra historia; es tradición. Cada fiesta vienen miles de personas que no pisan una iglesia en todo el año y, en Candelaria, cumplen su promesa a La Patrona.
Creo en las personas y en sus actos. En Candelaria, en Los Dominícos y su trayectoria, que por sus méritos acumulados durante siglos fueron distinguidos con la Medalla de Oro del municipio y la nominación de una calle, y que tienen en el Padre Jesús Mendoza su más claro representante y, sin duda, la persona que más ha hecho por los demás en nuestro municipio durante los últimos 25 años.
La Virgen no necesita fuegos y como madre, si pudiera decir algo, sería dedicado a sus hijos, las familias que lo están pasando mal, para cubrir sus necesidades antes de detenerse a pensar en ella misma, como han hecho siempre nuestras madres. Fomentaría la ayuda de sus hijos que pueden, para que llegue a los que no pueden.
La disminución de la cantidad a destinar a los fuegos de la Virgen, movió a vecinos y vecinas de Candelaria a pedir por las casas. Su generosidad y compromiso con ELLA hará, posiblemente, que en esta ocasión haya más dinero para fuegos que nunca. Si fuera así, me gustaría que compartieran con Cáritas, que se tiraran los justos y, en el futuro, esa solidaridad y esfuerzo se dirigiera para reunir recursos para atender las necesidades básicas de los que no tienen suficiente.



