Candelaria y sus pescadores: un tributo a la Virgen del Carmen
El pueblo de Candelaria salió a la calle el pasado fin de semana, como todos los años, para rendir tributo a la Virgen del Carmen, patrona de los pescadores. El homenaje comenzó el sábado al alba en la parroquia de Santa Ana. Allí se habían reunido cientos de candelarieros, muchos esperando en la plaza y otros dentro del templo, preparados para recorrer la Villa en procesión desde el casco viejo hasta el Refugio de Pescadores.
Igual que en otras ocasiones, participé junto al concejal de Fiestas, Alfredo Arencibia, en el traslado de la Virgen hasta su destino en el muelle pesquero. Nos reunimos en Santa Ana un poco antes de las seis y media de la mañana, listos para emprender la marcha. En la parroquia se encontraba ya el padre Jesús Mendoza, encargado de conducir la ceremonia, el Rosario de la Aurora y Procesión de la Virgen del Carmen. En ella, los asistentes rezan el rosario junto al sacerdote, primero en el interior de la parroquia y luego por las calles de Candelaria hasta llegar al Refugio.
Esta celebración tiene un atractivo especial. Todavía de noche, un grupo de mujeres vestidas de pescadoras, pertenecientes a la Cofradía de Santa Ana y la Virgen del Carmen, encabeza la procesión, alumbrando el camino con farolillos de velas. Detrás, la Virgen avanza seguida por los ciudadanos, que responden las oraciones del Rosario del padre Jesús. Lentamente, cruzamos el casco, haciendo escalas cada vez que se entona alguno de los Misterios. Al final, llegamos a nuestro destino en el Refugio de Pescadores, donde se da por finalizada la liturgia. Al terminar, los asistentes pudieron disfrutar de una chocolatada popular, otra de las tradiciones de esta fiesta.
Este era sólo el comienzo de la jornada. Ya por la tarde, a las siete y media y después de la Fiesta del Chorro del Agua, que engloba competiciones como una carrera de chalanillas, una travesía a nado por el muellito y una prueba de cucaña, tuvo lugar uno de los actos más emotivos del día: la Eucaristía y Ofrenda Floral a la Virgen del Carmen.
Después de la misa oficiada por el padre Jesús, el momento más esperado es, sin duda, el del embarque de la imagen para hacer un recorrido por mar, acompañada por multitud de barcas. Prueba de ello es la enorme afluencia de público: se reunieron alrededor de dos mil personas, que permanecieron en Candelaria desde que la Virgen partió hasta su regreso, ya de noche. Una vez en tierra, se celebró otra procesión de vuelta a la parroquia de Santa Ana, lugar del que había salido a primeras horas de la mañana. Y lo hizo, como siempre, avanzando sobre las preciosas alfombras elaboradas por los vecinos de la calle El Pozo, sobre los hombros de los pescadores que la bailaban avanzando hacia su Parroquia.
Así terminó uno de los días más intensos de las Fiestas de Santa Ana y El Carmen, una celebración que no sería posible sin la enorme implicación de los vecinos. Gracias a todos por su trabajo, su devoción y su participación en estos actos que me hacen sentir, todavía más, el orgullo de ser candelariero.



