El condón no sirve
Que el condón no sirve, es lo que ha declarado el Papa en su viaje a África, nada más bajarse del avión en la capital de Camerún y ante medio centenar de periodistas, afirmando que el SIDA “no se puede superar con la distribución de preservativos, que, al contrario, aumentan los problemas“. Según Benedicto XVI, la “única vía eficaz para luchar contra la epidemia es una renovación espiritual y humana de la sexualidad”, unida a un “comportamiento humano moral y correcto, destinada a “sufrir con los sufrientes”.
Imagínense ustedes estas palabras en un continente analfabeto, inculto, lleno de supersticiones, diferentes religiones, enorme promiscuidad en las relaciones sexuales, donde se permite que el hombre pueda tener varias esposas, existen tribus que marcan sus reglas y la gente se muere de hambre; bastante peor que España o Canarias hace sesenta años o más, cuando los niños “venían de París”. Imagínense los africanos, ¿qué pensarán, que el Papa, representante de Dios en la tierra, bajó del cielo y lo que dice hay que seguirlo porque es el mensaje Divino?. La historia de Jesucristo, cada día más, pone en evidencia que dos mil años después, el Papa y su Iglesia han retrocedido de una forma preocupante alejándose de los problemas de los que sufren y anclados en una doctrina conservadora que nada tiene que ver con la sociedad que les rodea. Los Africanos creerán que da igual usar el preservativo o no, o peor, que no se debe usar porque dice el Papa que aumenta los problemas.
Y en cuanto a la segunda parte de sus declaraciones: “la única vía eficaz para luchar contra la epidemia es una renovación espiritual y humana de la sexualidad”, unida a un “comportamiento humano moral y correcto, destinada a “sufrir con los sufrientes”. Cómo deberán entenderlo los africanos, habrán entendido lo que ha querido decir el Papa, porque yo no me he enterado. Qué pasada hablar de relaciones sexuales, supongo, sin haberlas experimentado y llevarlas al terreno de lo espiritual; sin haber tenido mujer ni hijos y sin conocer lo que supone educar a hijos e hijas a los que cuando llegan a la edad adolescente, hay que hablarles de realidades para que sepan cómo afrontar su sexualidad, y no de situaciones virtuales que sólo están en la mente de los que no saben de lo que están hablando.
Cómo entenderán el mensaje del Papa nuestros hijos e hijas en Canarias, donde hay uno de los mayores índices de España en embarazos no deseados de jóvenes menores de edad. Cuánto tiempo más van a seguir diciendo disparates, sin rectificar, sino reafirmándose cada vez más en este tipo de declaraciones.
Los preservativos no sólo previenen el sida, sino otras enfermedades de contagio sexual y previenen los embarazos no deseados, esos que provocan abortos en contra de los que está la Iglesia Española y que podrían evitarse con el uso de los preservativos y una buena educación sexual en la que los dirigentes eclesiásticos deberían participar, en lugar de dedicarse a comparar a un lince con un niño de varios meses.
Cuánto tiempo vamos a tener que seguir soportando burradas de dirigentes de la Iglesia que nada tienen que ver con lo que predican los curas que tenemos más cercanos, o los misioneros que combaten cada día el sida, la tuberculosis, la malaria o la pobreza, en África y otros rincones perdidos del mundo.
Estoy totalmente a favor del uso del preservativo y de hacer una política intensa y bien enfocada, sobre educación sexual, que evite embarazos no deseados entre nuestros jóvenes. Es que la Curia de la Iglesia no se ha dado cuenta de que con preservativos no hay embarazos y, sin embarazos no deseados, nadie pensaría en abortar. Que nos ayuden a extender el uso de los preservativos para salvar vidas, evitando el contagio de enfermedades y abortos, previniendo embarazos no deseados.